miércoles, 22 de septiembre de 2010

(NO) EX PROFESO

Estimados lectores y queridas lectoras (si hay alguna), reincorporándome a la rutina después de la resaca comiquera de las Jornadas del Cómic de Avilés, les propongo un juego. Reproduzco una de las columnas que hice In Situ Ex Profeso para La Guía en la que "predecía" como se iban a estar desarrollando las Jornadas. Compárenla con la crónica que publicaré un día de estos, cuando se disipe "la neblina de mi mente".


"Capítulo cuarto: Él adoraba Avilés, la idolatraba de un modo desproporcional." No, no, mejor así "Él la sentimentalizaba (sic) desmesuradamente...” eso es... “para él, sin importar la época del año, aquella seguía siendo una ciudad en blanco y negro que latía a los acordes de las melodías de George Gershwin...” eh, no, volvamos a empezar...Capítulo cuarto: Hacía un día de perros…” No, no, es una referencia nada sutil al cartel de este año… "Capítulo cuarto: Adoraba Avilés aunque cada septiembre sufría una invasión. Hordas de jóvenes ataviados con camisetas con sus ídolos estampados, blandían láminas blancas que esperaban un dibujo dedicado…” Demasiado ofensivo. Debo reconocer que criticar a los frikis es criticarme a mí: We accept you! One of us! One of us! Debo buscar algo más directo, como de novela negra… “Capítulo cuarto: Él era tan duro y romántico como la ciudad a la que amaba. Tras sus gafas de montura negra se agazapaba el vibrante poder sexual de un jaguar..." je, esto me encanta..."Avilés era su ciudad y siempre lo sería.”


Este nada velado homenaje a ese neoyorquino que presenta sus películas en esta villa, sirve para demostraros lo difícil que es llenar el folio en blanco. Sobre todo tan cerca del final aunque, paradójicamente, sea el principio del fin de semana y primer día de Jornadas para muchos aficionados.


Muchos llevamos unos días de cómic y noches de juerga, pero aún quedan sorpresas. Las terrazas cercanas a la Casa de la Cultura ya han sido tomadas por los sketch-busters. ¿Qué significa esta palabreja? Pues es una forma más guay de decir gente que pide dibujicos a los invitados de las Jornadas. Hasta en el frikismo hay categorías y este fin de semana tenemos un buen grupo de estudio. Por cierto, no sólo hay sketch-busters, también están los asistentes a las charlas. Este grupo no tiene nombre cool. Bueno, si hablamos de quien no se pierde una charla, tiene nombre y apellidos.


Es difícil establecer categorías, éstas se solapan y muchos asistentes a este evento no se encuentran en ninguna (seguro que todos los que leen esto piensan que éste es su caso). A pesar de eso podríamos acordar que se encuentran pautas. Pautas que nos sirven para concretar el concepto de friki. "El conceto es el conceto. Esa es la cuestión. Por ejemplo, los lectores sois gentes con estudios. Yo no ojeto nada al respective porque soy liberal pero ¿y el conceto?… eh… amigos a los hechos me repito (sic)".


El problema se encuentra, otra vez, en que los aficionados se salen del tópico. Aunque la mayoría son varones, también hay aficionadas (que en Avilés no ofrecen abrazos vestidas de colegialas japonesas). Algunas y algunos (voy a ser políticamente correcto, que esta columna no tiene vocación de cartel de festival de la cerveza) tienen o son pareja, desmontando la creencia de que los frikis son asexuales que se reproducen por esporas. En el físico tampoco hay unanimidad, los hay altos, bajos, gordos o calvos… como en un anuncio de bebida de cola con acento argentino. Después de quince años los que éramos jóvenes lo somos menos y tenemos a las nuevas generaciones detrás, pisando fuerte. Se tiene noticia de un bebé que en realidad era un enano disfrazado, perdón “persona bajita” disfrazada, y que ocultaba un sketchbook en su pañal.


Si hay diferencias en la personalidad, la clase social, la forma de vestir, la apariencia física, el origen… ¿Cómo establecemos los subgrupos? Se puede decir que el único comportamiento generalizado es una tendencia a andar encorvado después de una semana de cargar con los cómics para que nos los dediquen. Esto y las pesadas digestiones después de las comidas pantagruélicas, se pueden considerar las patologías frikis más extendidas. Tengo que acordarme de comentárselo a Koldo y a Kapy.


Me rindo. Hacer una tesis del frikismo en Avilés estos días puede parecer fácil, pero es como infiltrarse en una banda de Nueva York con la película West Side Story como única referencia.